¿Qué es el TDAH?

 

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un Trastorno de la Conducta de origen neurobiológico que se presenta tanto en niños como en adultos. Este tipo de trastorno suele afectar a niños y jóvenes entre los 4 y los 17 años. Su diagnóstico suele retrasarse hasta los 6 años, debido a la inmadurez en el desarrollo del cerebro y sus funciones. Cabe aclarar que el diagnóstico de TDAH no es exclusivo de la infancia, pudiendo ser detectado y diagnosticado durante otras etapas de la vida. Sin embargo, una vez diagnosticado, acompañara al individuo a lo largo de su existencia. El TDAH no desaparece con los años, aunque el tratamiento existente le permite al niño desarrollar sus potencialidades, al dotarle de los recursos necesarios para llevar, una vez adulto, una vida integrada y feliz.

¿Qué es el TDA?

 

El TDA es un Déficit de Trastorno por Atención. Igual que el anterior, su origen es neurobiológico y se suele presentar tanto en niños como en adultos, siendo su característica principal la mayor predominancia en niñas. Se les conoce como niños “inatentos”. El rango de edad se enmarca dentro de los mismos parámetros que el TDAH, vale decir, entre los 4 y los 17 años. Igualmente, lo adecuado es esperar hasta cumplidos los 6 años para conseguir un diagnóstico más certero. Tiene un muy buen pronóstico en cuanto a su tratamiento, dada la ausencia de la hiperactividad y la impulsividad.

El TDA y el TDAH comparten algunas de las mismas características en la manifestación de los síntomas y en el comportamiento del niño.

 

 

Características.-

Los niños suelen presentar un patrón de conducta típico que se caracteriza por la falta persistente de atención, la hiperactividad y la impulsividad, que les impide llevar una vida dentro de lo normal; ven directamente afectados sus estudios, su forma de relacionarse con los demás y, en general, todas aquellas actividades que llevan a cabo en el día a día.

 

Estos niños suelen tener dificultad para prestar atención a los detalles por lo que es frecuente que cometan pequeños errores en los deberes del colegio, debido a su imposibilidad de mantener una atención selectiva, mantenida y de concentración.

Muestran problemas a la hora de relacionarse con otros niños, lo que les lleva al aislamiento en el recreo, ya que cada juego requiere normas, orden y tiempo de espera, que son incapaces de asumir.

Lo mismo ocurre cuando se interesan por los deportes. Los niños “pierden” aparentemente su interés por cada actividad que inician, enmascarando así su imposibilidad de seguir las pautas y aceptar los límites y la disciplina requerida, con conductas de rechazo.

Se muestran distraídos y ausentes. Ello implica poca o ninguna receptividad cuando se les da una orden directa, cuando el otro se dirige a ellos directamente y durante una conversación.

No siguen las instrucciones que se les dan tanto en el colegio como en casa, por lo que suelen faltar continuamente a sus responsabilidades.

El desorden y el caos rigen su vida diaria, por lo que tienen una enorme dificultad para organizar tareas y actividades.

Evitan, se niegan, se disgustan cuando deben participar en tareas que les exige un esfuerzo mental sostenido, o sean todo aquello que requiera concentración.

El despiste es la norma, siendo olvidadizos en el cuidado de sus posesiones, sean objetos personales o el material del colegio, por lo que nunca encuentran lo que necesitan a la hora de hacer los deberes.

Prácticamente responden ante cualquier tipo de estímulo externo, lo que produce una constante desatención a lo largo del día y en cualquier entorno, llegando a ser etiquetados como los niños “distraídos”.

Los niños suelen tener claras variaciones en su estado de ánimo, pasando por diversas etapas que pueden ir desde al abatimiento, hasta la exaltación. Estos estados emocionales fluctúan coincidiendo en alguna medida con las estaciones. A saber, suelen estar más animados en el verano y decaídos en el invierno.

Es frecuente que presenten problemas en su autoestima y un marcado desapego en las relaciones con los demás.

Si bien son capaces de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, muestran una enorme dificultad en lo que se conoce como “el momento” y “el lugar”, (XXX) por lo que son inoportunos, irreverentes y desafiantes en el comportamiento y en la palabra. Este síntoma en concreto es exclusivo del TDAH.

 

Tipología.-

Existen 3 tipos de TDAH.

  1. Inatento.
  2. Hiperactivo – impulsivo.
  3. Inatento e hiperactivo – impulsivo combinado.

 

Inatento.-

Su característica principal es, como su propio nombre indica, la falta de atención. Es el síntoma más representativo del TDA.

Hiperactivo – impulsivo.-

Destaca como lo más significativo la actividad y el movimiento corporal descontrolado y excesivo, carente de límites, lugar y situación, acompañada de actuaciones irreflexivas, exaltadas, bruscas y nerviosas.

 Inatento e hiperactivo – impulsivo combinado.-

Combina los síntomas de los dos tipos anteriores.

 

Criterios Diagnósticos Clínicos.-

La literatura puede acercarnos a los criterios que utilizan los especialistas para establecer un diagnóstico adecuado y veraz sobre el TDAH y el TDA. El texto más utilizado como referencia entre los profesionales es sin duda el DSM V (Diagnostic and statistical manual of mental disorders), publicado por la American Psychiatric Association (2013).

 

El DSM V, establece una clara diferenciación entre el establecimiento diagnóstico de niños y el de adolescentes y adultos. Los primeros deben cumplir por lo menos con 6 o más de los síntomas del trastorno, en tanto que los segundos han de tener por lo menos 5.

 

Los criterios diagnósticos se encuentran divididos por Tipos, siendo estos los síntomas tomados en consideración.

 

  1. Presentación clínica de Falta de Atención (Inatento):
  • No presta atención a los detalles o comete errores por descuido.
  • Tiene dificultad para mantener la atención.
  • Parece no escuchar.
  • Tiene dificultad para seguir las instrucciones hasta el final.
  • Tiene dificultad con la organización.
  • Evita o le disgustan las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
  • Pierde las cosas.
  • Se distrae con facilidad.
  • Es olvidadizo para las tareas diarias.

 

  1. Presentación clínica de hiperactivo/impulsivo:
  • Mueve o retuerce nerviosamente las manos o los pies, o no se puede quedar quieto en una silla.
  • Tiene dificultad para permanecer sentado.
  • Corre o se trepa de manera excesiva; agitación extrema en los adultos.
  • Dificultad para realizar actividades tranquilamente.
  • Actúa como si estuviera motorizado; el adulto frecuentemente se siente impulsado por un motor interno.
  • Habla en exceso.
  • Responde antes de que se haya terminado de formular las preguntas.
  • Dificultad para esperar o tomar turnos.
  • Interrumpe o importuna a los demás.

 

  1. Presentación clínica de inatento e hiperactivo-impulsivo combinado:

El individuo presenta síntomas de ambas presentaciones clínicas mencionadas.

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